Concierto barroco
PrimaveraAllegro IOjalá que te bebas mis sueños,que mi nombre se extienda por todo tu cuerpo. Que me pierda en tu piel de aceitunaen las lentas horas de abril y de luna. Ojalá a mi cinturase amarre la cinta de tu sangre oscura.
Y que por tus labioshúmedos y sabiostransiten mis besos de óxido y de llanto. Ojalá que asciendaspor mi sangre enhiestacon la fiebre izada como una bandera. Aunque luego huyas.
Aunque nunca vuelvas.
Aunque se haga negraesta primavera. Aunque yo me muera. IISe ha subvertido el orden,la ley, lo establecido…
Las lágrimas son cifra de un gozo innominado,el silencio es intenso mensaje estremecido,lo que ayer importabaahora parece ínfimo,el sosiego hace daño,el placer es gemido…
Nos corona la noche de dalias y de mirto. IIIEn esta amanecida inaugural y áureaun ángel con melena llega de los pinares;lo acerca nuestro aliento de besos y de mareshasta el lecho de hierba donde el amor se instaura. Nos contempla y sonríe, nos envuelve en su aurade acuática armonía, de luz y pleamares,anudados, febriles, confundidos, impares,exhaustos en un ansia que la noche restaura. Génesis de la vida súbitamente abiertaen tu carne y mi carne, en mi surco y tu arado,invasión consentida de mi huerto sellado, luminosa lanzada rasgando mi cintura, muerte que siembra vida, vida que se inaugura.
Paraíso cerrado que nos abre su puerta. VeranoVivace ITan alta era, tan alta,la torre de tu cuerpo.
Y tan honda, tan honda,mi raíz de misterio. Yo no acerté a escalarla.
Tú no bajaste al fondoprofundo del deseo. (Primavera lloraba soledad a lo lejos)Se levantó la nochedesde un mar de silencio. IIQué fulgor derramado esta luna de cera,qué imparable este ríode mis venas abiertasvertiéndose incesante en tu mar sin orillas. Qué raudal de agoníadesatinada y plena,de mi boca a tu boca,de mi mar a tu arena. Qué deslumbrante herida,qué llama inapagada,qué dulce y ardua furia de vientos anudados,qué tierna la derrota despues de la batalla… Otoño Adagio¿Qué estoy haciendo ahora,varada en mi ventana,mientras un nuevo otoño incendia los pinaresy derrama en mi mesasu dulce llamarada? (Y tu piel allá lejos, y tu boca temprana)¿Y por qué este inventariode ardores y de inviernos,de la sed y del agua? (Y tu risa perfecta. Y tu boca lejana…)IIEn la soledad espesa de esta noche de octubreuna puerta se abre…
Tal vez sea sólo el viento.
Seguramente, nadie. Tal vez sólo la lluvia,penetrante y cercana,con sus húmedos dedos llamando en mis cristales. Tal vez sólo el crujido con que se ensaña el tiemposobre la piel opaca de las fotografías Tal vez nunca se abrala puerta del deseo.
Mas tal vez esta noche de octubre suntuosose produzca el milagro. (Y ni yo sé decir el milagro que espero…)InviernoAndante Contemplo atentamentemi rostro en el espejo,y me asombro de súbito ante esta boca áviday ante el largo relámpagode estos ojos famélicos. Lo que miro en mi rostrovarado en el espejoes sobre todo el hambre.
Isabel Rodriguez Baquero
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- Publicado:
- 11.16.08 / 8pm
- Posteado por:
- Karla
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- Isabel Rodriguez Baquero, Poemas
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