CumpleaÑos

Una mujer antigua como la noche, en la noche dijo: “Nadie te ha de salvar, nadie escuchará tu grito. El viento dispersará el rebaño de nubes y palabras, la frágil fortaleza que con esfuerzo alzaste en estos treinta años de tu vida. Todavía no sabes lo que es quedarse solo, definitivamente solo, quebrados los espejos, olvidados los nombres con que llenaste el mundo. La cárcel feliz de la costumbre, tardes de lluvia en la ciudad ausente, el muchacho imprevisto que recoge el cetro que otro, anónimo, le entrega, la música cautiva entre las páginas de algunos raros libros, las calles maternales… Qué poco le pediste a la vida. Y ese poco te ha de faltar un día. No lo has tenido nunca. Sigues en una celda de castigo donde no llega el sol, con los ojos cerrados, perro que busca terco una rendija entre los lisos muros, ave que deja el arca y que no encuentra árbol en que posarse, solitaria mañana de diciembre… Tú eres la celda, eres el carcelero de un criminal sin rostro de un puñado de arena en las manos del sueño De “El enigma de Eros” 1982

Jose Luis Garcia Martin