De la vida

IMás palabras no engendres en mí, torvas criaturasque envilecen y editan su métrica satánica.
Yo te amaba y por eso te inventaba besándote.
La vida no era un verso. ¡Y la encontré contigo! IITe amaba con locura. De la vida. ¿qué tuve?Sólo una inmensa pira que ardía inextinguible.
Pero ni la traspuse ni me abrasé con ella.¿Más allá de nosotros? Fama de la ceniza. IIIOh límpido y amado don de tus ojos de oroqie se atribuló mi vida de martirios dulcísimos.
De aquel trance, dos lágrimas hoy sangran resbalandoy doliendo, acosándonos de ternura y de dicha. De “Ocaso en Poley” 1982

Vicente Nunez