Del pesebre, madre

Sílaba que reina lo materno
sobre mi hombro definitivo y blando,
va a librar infinita
los extravíos lejanos.

Obsequia mi pupila al secreto
como columnas frágiles detrás del valle;
palpitante elevar escurridizo,
tan diferente al escaso modo.

Estremecida de azúcar y sal
quiebra mi agrio perecedero:
remotos minutos, leve carne.

Frente al instante, tierra inmutable
precisas el vagar a los decires,
desmemoriada voz, del pesebre madre.

NOTACIONES DEL INOCENTE
Ediciones Qneras, Andalucia, España.

Jorge Enrique Gonzalez Pacheco