El cuerpo en el alba
El cuerpo en el alba Ahora sí que ya os mirocielo, tierra, sol, piedra,como si viera mi propia carne. Ya sólo me faltábais en ellapara verme completo,hombre entero en el mundoy padre sin semilla de la presencia hermosa del futuro.
Antes, el alma vi nacer y acudí a salvarla, fiel tutor perseguido y doloroso,pero siempre segurode mi mano y su aviso. Ayudé a la hermosuray a su felicidad,aunque nunca dudé que traicionabaal maestro, al discípulo,más, si aquel daba forma en su libertad al pensamiento de lo bello.
Y así vistió su ropami hueso madurado,tan lleno de dolor y de negrura como noche nublada sin perfume de flor,sin lluvia y sin silencio… Solo el cumplir mi paso,aunque por suelo tan arisco,me daba luz y fuerza en el vivir. Mas hoy me abrís los brazos,cielo, tierra, sol, piedra,igual que presentí de niño que iba a ser la verdad bajo lo eterno.
Hoy siento que mi lenguaconfunde su saliva con la gota más tierna del rocíoy prolonga sus tactosfuera de mí, en la yerbao en la obscura raíz secreta y húmeda. Miro mi pensamiento llegarme lento como un agua,no sé desde qué lluvia o lagoo profundas arenasde fuentes que palpitanbajo mi corazón ya sostenido por la roca del monte. Hoy sí, mi piel existe,mas no ya como límite que antes me perseguía, sino también como vosotros mismos, cielo hermoso y azul,tierra tendida… Ya soy Todo: Unidadde un cuerpo verdadero.
De ese cuerpo que Dios llamo su cuerpoy hoy empieza a asentirsea, sin muerte ni vida, como rosa en presencia constante De su verbo acabado y en olvidoDe lo que antes pensó aun sin llamarloY temió ser: Demonio de la Nada.
Emilio Prados
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- Publicado:
- 11.1.08 / 8pm
- Posteado por:
- Kathryn
- Categoría:
- Emilio Prados, Poemas
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- cuerpo
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