El pelayo

Fragmento PrimeroIDe los pasados siglos la memoriatrae a mi alma inspiración divina,que las tinieblas de la antigua historiacon sus fulgentes rayos ilumina:virtud contemplo, libertad y gloria, crímenes, sangre, asolación, ruina,rasgando el velo de la edad mi mente,que osada vuela a la remota gente. IITornan los siglos a emprender su girode la sublime eternidad saliendo, y antiguas gentes y ciudades mirosúbito ante mi vista apareciendo:de ellos a par en mi ilusión respiro,oigo del pueblo el bullicioso estruendo,y lleno el pecho de agradable susto, contemplo el brillo del palacio augusto.
IIIAl blando son de la armoniosa liraoigo la voz de alegres trovadores,el aura siento que fragancia respira,y al eco escucho murmurando amores; al sol contemplo que a occidente girareverberando fúlgidos colores,de la corte del godo poderíose alza orgullosa sobre el áureo río. IVToledo, que de mágicos jardines cercada, eleva su muralla altivano guardada de fuertes paladines,ornada sí de juventud festiva:allí entregado a espléndidos festines,Rodrigo alegre y descuidado liba copas de néctar de fragancia pura,al deleite brindando y la hermosura. VAllí con ojos lánguidos respiradulce placer beldad voluptuosa,y aroma exhala, si feliz suspira, del puro labio de encarnada rosa,Rodrigo en ella codicioso mirala que a su amor se muestra desdeñosa,que más que todas es cándida y linda,la dulce, bella, celestial Florinda. VIEl ruido crece del festín en tanto,y el grato néctar al deleite llama;su pecho inunda deleitoso encanto,y el fuego impuro del amor le inflama:ebrio Rodrigo, desceñido el manto alza la mano trémula, derramael áureo vaso, y atrevido selladulce beso en el rostro a la doncella. VIITodo es placer: de su mansión de rosala primavera cándida desciende, y en el regazo de la tierra ansiosael fuego animador de vida enciende:templa del mar la furia procelosa,el viento en calma plácido suspende,y derrama la aurora en sus albores luz regalada y regaladas flores. VIIIAbre la flor naciente el lindo seno,y recibiendo el encendidoen la esmeralda del otero amenovierte su dulce olor, gloria del mayo pasa el arroyo plácido y sereno,solícito besándola al soslayo;ella en vivos colores se iluminay al dulce beso la cabeza inclina. IXY en el pensil do con rosada frente el halagüeño abril pasa riendo,a la sombra de un árbol eminenteestá la juventud danzas tejiendo;cual a la margen de la herbosa fuentecanta, blando laúd diestro tañendo, y cual del baile y del cantor se aleja,y a su dulce beldad tierno se queja. XAllí Rodrigo con incierta huellalascivo sigue a la fatal Florinda;ciego, arrastrado de ominosa estrella, intenta audaz que a su furor se rinda.
No oye ¡infeliz! su mísera querella;la ve humilde a sus pies, la ve más linda,y con lascivos ojos, con desdoromancha la hermosa flor de su decoro. 80 [5] XIEn tanto encubre pavorosa nubeel cielo en antes trasparente y terso,y relumbra la espada del querube,ministro del Señor del universo;que ya la voz de la inocencia sube que en llanto el gozo trocará al perverso,y a la luz del relámpago se muestradel rayo armada la divina diestra. XIISúbito un trueno retumbar se siente:«¡Himnos, vivas al rey! la danza siga, y nuestra dicha y júbilo acrecienteel mutuo amor que nuestras almas liga.»Tal grita aquella juventud demente,y al rey ensalza que Jehová castiga.«¡Himnos, vivas al rey!» Súbito un rayo heló sus pechos con mortal desmayo.
XIIIEnvuelto en noche tenebrosa el mundo,las densas nubes agitando, ondeancon sus olas los genios del profundo,que con cárdeno surco centellean; y al ronco trueno, al eco tremebundode los opuestos vientos que pelean,se oye la voz de la celeste saña:«¡Ay Rodrigo infeliz! ¡Ay triste España!» XIVTodo despareció: lóbrego luto reina y silencio do el placer ardía,do el mísero monarca disolutoen vil torpeza y embriaguez yacía.
Guerra y desolación el triste frutoal fin será de su lascivia impía, y horrenda esclavitud: Rodrigo en tantoverterá entre sus hembras débil llanto. XV¡Maldición, maldición! Yertas las flores,del huracán violento arrebatadas,el alegre pensil de los amores verá sus hojas por do quier sembradas;la música, el banquete, los favoresdulces de amor, las danzas animadas,el canto de las damas y galanestrocados miro en lágrimas y afanes. XVITal otro tiempo en la soberbia cenadonde mofaba de Jehová el impío,ya la medida al sufrimiento llena,rebosó de ira caudaloso río;y el rey asirio con amarga pena vio en el muro de mármol con sombríofuego animarse escrito sobrehumano,trazado allí por invisible mano.

Jose De Espronceda