Hecha polvo

Tanto te amé ese día que la muertevoló por la ciudad como mil soles,abeja de mi dueloen el definitivo verano que te llama.
Fui descubriendo un astro en tu desnudotras de mis pasos ciegos por tu sombra,presente, ocio feroz, donde toda la sangreal hombre exige lo que para el cielo es imposible.
El mundo, espejo de mi mano ibacomo una joya opaca por tus ojos,te miraba mirar rostros, reinos, memoriasúbita, nube que como una desdichapasa por la carne de donde me retirodesterrado a la ajena imagen que te asalta.
Te fui quitando abrazos, conquistas, el pesode una dinastía que ahora habita la noche.
Yo te hice habitar en las estrellas.
A ti, arrogancia, cuerpo impenetrable,la pena de todos vencedora te ha penetrado.

Jorge Gaitan Duran