La tierra y la mujer
Mientras tiene luz el mundo
y despierto está mi niño,
por encima de su cara,
todo es un hacerse guiños.
Guiños le hace la alameda
con sus dedos amarillos,
y tras de ella vienen nubes
en piruetas de cabritos…
La cigarra, al mediodía,
con el frote le hace guiño,
y la maña de la brisa
guiña con su pañalito.
Al venir la noche hace
guiño socarrón el grillo,
y en saliendo las estrellas,
me le harán sus santos guiños…
Yo le digo a la otra Madre,
a la llena de caminos:
“”¡Haz que duerma tu pequeño
para que se duerma el mío!”.
Y la muy consentidora,
la rayada de caminos,
me contesta: “”¡Duerme al tuyo
para que se duerma el mío!”.
Gabriela Mistral
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- Publicado:
- 12.23.05 / 10pm
- Posteado por:
- Karla
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