Malas manos tomaron tu vida

Malas manos tomaron tu vida desde el día
en que, a una señal de astros, dejara su plantel
nevado de azucenas. En gozo florecía.
Malas manos entraron trágicamente en él.
Y yo dije al Señor: “Por las sendas mortales
le llevan, “¡sombra amada que no saben guiar!
“¡Arráncalo, Señor, a esas manos fatales
o le hundes en el largo sueño que sabes dar!
“”¡No le puedo gritar, no le puedo seguir!
Su barca empuja un negro viento de tempestad.
Retórnalo a mis brazos o le siegas en flor”.
Se detuvo la barca rosa de su vivir…
“¿Que no sé del amor, que no tuve piedad?
“¡Tú, que vas a juzgarme, lo comprendes, Señor!

Gabriela Mistral