No me invitaron

A mi no me invitaron de aquel cáliz,
Solo recibí las sobras de licores indecentes;
Ni en mi senda las sirenas;
De historias enmarañadas,
De sueños de borrasca.

¡Primera campanada!
El universo ha vuelto su ojo.
¡Segunda campanada!
Tus hombres hierven en vaniloquios.
¡Rinde venenosas plegarias!

La cuerda ha cerrado los ojos.

Héctor GR Catróz