Promesa a las estrellas

Ojitos de las estrellas
abiertos en un oscuro
terciopelo: de lo alto,
“¿me veis puro?
Ojitos de las estrellas,
prendidos en el sereno
cielo, decid: desde arriba,
“¿me veis bueno?
Ojitos de las estrellas,
de pestañitas inquietas,
“¿por qué sois azules, rojos
y violetas?
Ojitos de la pupila
curiosa y trasnochadora,
“¿por qué os borra con sus rosas
la aurora?
Ojitos, salpicaduras
de lágrimas o rocío,
cuando tembláis allá arriba,
“¿es de frío?
Ojitos de las estrellas,
fijo en una y otra os juro
que me habéis de mirar siempre,
siempre puro.

Gabriela Mistral