Regreso
Largas tardes campestres;
alamedas rosadas;
aire delgado que el aroma apenas
sostiene de la acacia;
huerto, pinar… Llanuras de oro viejo,
azul de la montaña…
Esquilas del arambre
y balido, sin fin, de la majada,
en el silencio claro…
“¡Adiós, adiós! “¡Que la ciudad me llama!
Maravillosa noche estremecida
por el rumor del agua
y el fulgor de los astros
imán de la mirada
perdida en lo insondable
de la eterna pregunta. (El grillo canta,
corre la estrella, el aire
suspira entre las ramas).
Sueño tranquilo y sano,
velado por las plantas
humildes de la tierra y por el bravo
eucalipto que asoma a mi ventana…
Noche de paz y de salud y sueño…
“¡Adiós, adiós! “¡Que la ciudad me llama!
Allegro matinal, tímida gloria
y milagro de nácar,
a las corolas risa,
trino a las aves y delicia del alma,
aire en las sienes, despertar, eterna
juventud “¡oh mañana
que abres los ojos y las rosas!, dulce
y poderosa gracia…
Mañana de mi huerto, suave y pura…
“¡Adiós, adiós! “¡Que la ciudad me llama!
“¡Me llama la ciudad que ignora el cielo
y la tierra y el agua
y el sol y las estrellas,
febril y jadeante, apresurada,
con su aliento mefítico,
y su llanto y sus máquinas,
sonora de metales
infecta de palabras!
Manuel Machado -
Sobre esta entrada
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- Publicado:
- 6.18.06 / 12am
- Posteado por:
- Karla
- Categoría:
- Poemas
- Tags:
- regreso
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