Todo es diÁfano y bello

Todo es diÁfano y bello Mecen los blandos sauces la verde cabellera; todo es diáfano y bello cuando estoy a tu lado; una sutil fragancia de nardo macerado difunde sus efluvios sobre la tierra entera. ¡Amado! El tiempo es claro, llega la primavera; regresa en los capullos del jardín olvidado; y humildes, tiernas, blancas, en el verdor del prado abren las margaritas su múltiple gorguera. Con tu voz de agua viva, la frescura me traes. Mi alma es tierra seca, tierra estéril y mustia y tú sobre mi alma como la lluvia caes. Me llenas de dulzura con tu voz de colmena y tus hondas palabras rielan sobre mi angustia como luz de luceros en el agua serena.

Dora Castellanos